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1/ Comprender la falta de fundamento de los valores: el fracaso de los métodos habituales


La idea que queremos defender consiste en una negación radical, la de todo fundamento actual de los valores.

Si, como sostenemos, los valores no están fundados esto significa que por ahora no nos es posible mostrar que aquello que tiene para nosotros un valor positivo lo tenga realmente o, a la inversa, que aquello que no tiene para nosotros ningún valor esté realmente desprovisto de él.
Dicho de otro modo, nos sería imposible mostrar que lo que amamos sea realmente digno de amor ni siquiera que aquello que despreciamos profundamente sea despreciable.

Este fracaso, si es real, surge, según nos parece, de la conjunción de tres fenómenos profundos.

En primer lugar, como hemos intentado mostrar antes, el problema de los valores se ha planteado mal ya que el concepto de valor se ha confundido con el de bien, de fin, etc. Por ello se responde a una cuestión completamente distinta: se buscará cuál es nuestro fin supremo, se determinará la naturaleza de lo que es más útil para el ser humano pero nunca se determinará cuál es el valor más alto; no se puede responder a un problema mal planteado.

En segundo lugar tenemos que preguntarnos en qué lugar del campo del saber podría desplegarse un conocimiento semejante, el del fundamento de los valores, ya que la disciplina encargada de resolver un problema así, la axiología, parece no existir todavía. ¿Cómo podría resolverse el problema de los valores si la axiología no existe?

En general parece difícil, si no imposible, encontrar la solución de un problema mientras no se haya elaborado la disciplina que lo tiene por objeto de estudio. Pretender lo contrario sería como pensar que es posible responder a la pregunta «¿cuál es la suma de los ángulos de un triángulo rectángulo?» antes incluso de la invención de las matemáticas o determinar la temperatura de fusión del oro antes de haber inventado la metalurgia, el termómetro para medir esa temperatura o incluso la química.
Ahora bien, la axiología hasta ahora no ha sido, si no nos equivocamos, más que una disciplina fantasma cuyo nombre se encuentra raramente y que no abarca ningún contenido; por ello el problema de los valores no ha podido recibir solución.

Por último, si los valores no han podido ser fundados quizá sea porque los métodos utilizados hasta ahora para un trabajo de este tipo se han revelado inoperantes. Es este punto el que quisiéramos examinar en profundidad.