Un sitio sobre ética y filosofía de los valores

bandera de Francia

Lo que vemos después es que estas doctrinas rara vez se han designado a sí mismas como pertenecientes al nihilismo (sería un absurdo para un cristiano decirse nihilista) sino que se trata de un anatema lanzado por un autor sobre una doctrina rival. Es decir, no parece haber realmente un manifiesto del nihilismo en el que se precise el sentido de esta doctrina y del que uno se reclame.
Resulta entonces extraño conceder algún crédito a una noción de la que casi nadie se reivindica y que se utiliza más como insulto que como noción dotada de una consistencia real.
Por último, las definiciones del nihilismo que acabamos de mencionar no lo convierten en un concepto consistente sino que lo remiten todas a otras doctrinas cuyo sentido es mucho más claro: cristianismo, pesimismo, escepticismo… Uno se pregunta entonces qué aporta realmente el término nihilismo como contenido de significación suplementario y si no se trataría, una vez más, de una cáscara vacía sin significado propio.

Es el examen de esta asimilación del nihilismo al pesimismo y al escepticismo lo que nos proponemos emprender ahora para tratar de captar si tiene alguna legitimidad.


b) La asimilación del nihilismo a un tipo de pesimismo

Nos parece que es Nietzsche quien, en su estudio fundamental del fenómeno del nihilismo, opera la asimilación de este último al pesimismo. Por pesimismo entenderemos la doctrina axiológica que afirma que nada de lo que se considera como dotado de valor lo tiene realmente y que se hunde en el sentimiento de tristeza, de malestar y quizá del suicidio.
En realidad Nietzsche aborda explícitamente el problema de la relación entre estas dos posiciones: hace de la una un momento esencial de la otra, el pesimismo como primera forma del nihilismo1. Esta idea se apoya en dos argumentos.

Ante todo son los sentimientos clásicos del pesimismo, tal como acabamos de indicarlos, los que provoca el nihilismo. En primer lugar el hastío –todo es vano–:
La visión del hombre no es ya más que cansancio, ¿qué es hoy el nihilismo sino esto? Estamos cansados del hombre…2.
En segundo lugar el suicidio puro y simple: El nihilismo no es solamente […] la creencia de que todo merece desaparecer; se pasa a la acción, uno desaparece… La aniquilación por la mano viene a secundar la aniquilación por el juicio3.

Por otra parte Nietzsche identifica tres causas de la formación del nihilismo en el ser humano, que remiten todas al pesimismo.

En primer lugar la toma de conciencia de que el universo no tiene ningún sentido: Es entonces cuando se concibe que con el devenir nada es buscado, nada es alcanzado…4, lo que conduce a una toma de conciencia de un largo derroche de fuerza, tormento de la inutilidad de todo (die Qual des Umsonst)5.
En segundo lugar el ser humano deja de creer que la multiplicidad, o más bien el caos de los entes, pueda subsumirse bajo una unidad gracias a la cual el hombre pueda reencontrar algún vínculo con el Todo y encontrar por ella cierto valor: Fundamentalmente el hombre ha perdido la fe en su propio valor si a través de él no actúa un todo dotado de un valor infinito; es decir, ha concebido una unidad de este tipo para poder creer en su propio valor6.
Por último tiene lugar la comprensión de que aquello que el hombre tomaba por la verdad, lo que consideraba como el mundo verdadero, no son más que ficciones.

Es entonces, cuando se disuelven las tres categorías sobre las que, según Nietzsche, se apoya para el hombre todo valor –fin, unidad y verdad–, cuando todo valor se disuelve igualmente y el hombre se vuelve nihilista: El sentimiento de falta de valor se ha alcanzado cuando se ha comprendido que el carácter global de la existencia no debe interpretarse ni con el concepto de “finalidad” ni con el de “unidad” ni con el de “verdad” […] En suma, las categorías de “finalidad”, de “unidad”, de “ser” con las que hemos atribuido un valor al mundo se desprenden de nosotros y desde entonces el mundo aparece sin valor…7.
Esto lleva al ser humano a formular esta terrible interrogación: La cuestión del nihilismo: “¿para qué?”8.

Lo vemos: el nihilismo se asimila a un pesimismo y al final ya no se ve muy bien en qué se diferencian estas doctrinas; el nihilismo no sería nada más que un nombre sin significado propio y habría que hablar simplemente de pesimismo. Nietzsche parece sacar la conclusión inversa: El pesimismo no es un problema sino un síntoma, su nombre debería ser sustituido por el de nihilismo9, pero en realidad viene a ser lo mismo, pues equivale a conferir al nihilismo el contenido de sentido del pesimismo, porque el primero no lo tiene en el uso que hace de él Nietzsche.


1. La voluntad de poder, libro 1 : El Nihilismo Europeo, 9
2. La genealogía de la moral, I, 12
3. La voluntad de poder, livre 1 : El Nihilismo Europeo, 24
4. Ibid, 12 A
5. Ibid.
6. Ibid.
7. Ibid.
8. Ibid, 20
9. Ibid., 38