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3/ No es buscar el origen de la moral


a/ ¿De dónde procede la confusión origen/fundamento?

Buscar el origen de la moral es indagar de dónde provienen nuestros conceptos morales, cuál es el contexto en que se formaron, quién los forjó, qué sentimiento está en el origen de su creación, qué sociedad los elaboró, qué interés presidió su concepción, etc. La perspectiva privilegiada desde la que se estudiará la moral será entonces triple: habrá de recurrir a la historia (para captar el origen de un concepto hay que atender al pasado), a la sociología (para captar el contexto de un concepto hay que conocer la sociedad en la que se descubre o se construye) y por último a la psicología (para estudiar el espíritu humano que pone a punto estos conceptos) —psicología o fisiología según se considere o no que lo que pertenece al espíritu humano es una expresión de su cuerpo.

Historia, sociología, psicología o fisiología: tales son las disciplinas que se convocarán en un estudio así. La importancia y la pertinencia de esta investigación son evidentes y los descubrimientos realizados inmensos. La sencilla pregunta que nos hacemos es la siguiente: ¿nos ayudan estos descubrimientos respecto de nuestro problema, dicho de otro modo, el descubrimiento del origen de la moral puede ayudarnos en algo en la búsqueda del fundamento de la moral?

Por desgracia la respuesta nos parece negativa —lo cual es una desgracia porque nos privamos de una ayuda preciosa para nuestra investigación—. ¿Por qué? Lo descubriremos al estudiar el intento de Nietzsche de deducir el fundamento a partir del origen de la moral.


b/ El ejemplo de la genealogía nietzscheana

Nietzsche busca identificar el origen de nuestros juicios morales. ¿De dónde proviene que emitamos tales juicios? Se trata de remontar del fenómeno visible a su causa invisible e insospechada. Nietzsche se declara «desconfiado»: Han llamado a mis libros una escuela de la sospecha, más aún del desprecio, por fortuna también del coraje e incluso de la temeridad. En realidad no creo yo mismo que nadie haya considerado el mundo con una sospecha tan profunda1. Una investigación así, que busca identificar el origen oculto de los fenómenos, se llama «genealógica», pues ¿qué es una genealogía familiar sino descubrir a los antepasados, causas ocultas en el origen de mi existencia?

Ahora bien, conviene notar que Nietzsche atribuye a los juicios morales varios orígenes distintos.

Ante todo, un origen fisiológico: En efecto, todas las tablas de valores, todos los «tú debes» que registra la historia o la investigación etnológica exigen primero una iluminación y una interpretación fisiológicas más aún que psicológicas; todo ello está a la espera de una crítica por parte de la ciencia médica2.

«Dadme tal cuerpo y tendréis tal moral», nos dice Nietzsche en sustancia; el «sublime aborto», por la debilidad de sus miembros y de su voluntad, sostendrá una moral que hace de la paz, la humildad y el perdón los valores supremos, la «bestia rubia» producirá por el contrario una «moral» de la nobleza, del coraje y de la fuerza: Detrás de las más altas valoraciones que han guiado hasta ahora la historia del pensamiento se esconden malentendidos de conformación física ya de individuos ya de castas ya de razas enteras. Puede considerarse […] todas esas audaces locuras de la metafísica […] como síntomas de determinadas constituciones físicas y si tales afirmaciones o tales negaciones del mundo no tienen en conjunto la menor importancia desde el punto de vista científico no por ello dejan de ofrecer al historiador y al psicólogo indicios valiosos pues son síntomas del cuerpo de su éxito o de su fracaso de su plenitud de su potencia […]3.


1. Humano, demasiado humano, prefacio, 1
2. Más allá del bien y del mal, 1, §17
3. La gaya ciencia, prólogo