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4/ Conclusión


Si admitimos que moral y axiología son dos disciplinas distintas, que la cuestión del fundamento de la moral equivale a buscar el valor de la moral y requiere por tanto una determinación general de lo que tiene valor y de lo que no, entonces podemos entender un fenómeno que nos parece fundamental: la moral debe fundarse en último término, en última instancia, en la axiología.
Mientras esta última disciplina no se haya constituido y no pueda proponer una respuesta a la pregunta por lo que tiene valor, no se puede establecer si el bien tiene más valor que el mal, si la moral tiene valor o no y, por tanto, no se puede fundar la moral.

Se advierte entonces que la moral ha buscado tradicionalmente autofundarse, es decir, fundarse en un concepto moral (por ejemplo el de conciencia moral o de sentimiento moral como la simpatía, la piedad, etc.).

El siglo pasado vio aparecer algunos intentos de fundar la moral en otras disciplinas como la sociología o la psicología, intentos que, como hemos visto, se revelaron infructuosos porque solo podían sacar a la luz el origen de la moral y no su fundamento.

Según nuestra reflexión, parece que es en la axiología donde reposa en último término la moral; es decir, que esta disciplina ancestral que es la moral, a la que se han consagrado tantas reflexiones profundas, descansa en definitiva sobre una disciplina que aún no existe, salvo en estado embrionario.

Para resumir, puede sostenerse que el olvido de los valores ha acarreado tres consecuencias esenciales: la confusión entre moral y axiología, la imposibilidad de que la axiología se constituya como una ciencia autónoma y consistente y por ello la imposibilidad de que la moral reciba algún fundamento.
Es notable que la disciplina que la moral ha ocultado y sofocado sea precisamente aquella en la que puede encontrarse su fundamento, esto es la que contiene la posibilidad del cumplimiento de su proyecto último.

Todo apunta por tanto en esa dirección: fundar la moral solicita la noción de valor y se apoya por completo en ella. El concepto de valor emerge entonces como el concepto fundamental al que hay que recurrir para llevar a buen término esta empresa de la fundación moral. ¿Qué significa este concepto de valor y cómo utilizarlo con tal fin? ¿A qué puede parecerse la axiología, la disciplina cuyo objeto es el estudio del valor? Ese será ahora el objeto de nuestra próxima reflexión.


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