Un sitio sobre ética y filosofía de los valores

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b) Segundo juicio de la doxa: reina una crisis de los valores

Se oye aquí y allá decir que nuestra época conocería una crisis de los valores. El curso de los acontecimientos cotidianos parece confirmar este diagnóstico. Así A. Léonard establece una lista en la que se transparenta su sensibilidad católica: Sobrearmamento de las grandes potencias y endeudamiento creciente del tercer mundo, caída vertiginosa de la natalidad en Occidente y técnicas de reproducción artificial, aborto y contracepción, experimentación sobre el cuerpo humano y violación de la vida privada, derechos humanos simultáneamente proclamados a bombo y platillo y pisoteados, búsqueda desenfrenada del confort y un mal de vivir lacerante, […]1.

Del mismo modo R. Misrahi, de sensibilidad más spinozista, desgrana esta siniestra letanía que marca la actualidad: En los albores del siglo XXI el mundo parece desgarrado por crisis cuya gravedad no cede en nada a la de las crisis de comienzos de siglo. Las guerras ya no son “mundiales” pero desgarran sin embargo todos los continentes bajo rostros nuevos, sean guerras de religiones disfrazadas de guerras nacionales o combates de intereses disfrazados de luchas nacionales. El hundimiento de los imperios totalitarios engendra el odio y los conflictos locales mientras que los progresos tecnológicos producen la miseria y el paro […] Así, dominada por la miseria, por la violencia o por la desgracia, la mayor parte de la población parece vivir en el plano económico y social en un estado de crisis permanente2.

Sin embargo cabe preguntarse si es la actualidad la que revela la esencia profunda de una época. Al fin y al cabo guerras, pobreza, paro… han afectado a todas las épocas sin que se sostenga que conocieran una crisis de valores. ¿Por qué habría de estar en crisis la era posmoderna en oposición a la época clásica, la de Descartes por ejemplo, si ambas conocen los mismos males?

Si por tanto hay una crisis de los valores no es a nuestro juicio por el curso de la actualidad, que parece darle la razón al rey Salomón: Nada nuevo bajo el sol. No hay para nosotros lectura más superficial de una época que la que consiste en analizarla a partir de un acontecimiento histórico, por ejemplo el del 11 de septiembre.

Por el contrario, nuestra época puede aparecer como aquella en la que la preocupación ética nunca ha estado tan presente. El derecho de la guerra limita las acciones de los Estados y la mayor parte de las violaciones del derecho internacional son reveladas por la prensa. Los comités de ética se multiplican; para cada sector de actividad surge una reflexión deontológica, aparecen secciones «ética» en las bibliotecas universitarias (estas obras ya no están relegadas a la sección «filosofía» como si la ética dejara de ser una simple esfera de la filosofía y adquiriera una consistencia propia).

Sin embargo puede preguntarse si este «hormigueo» de obras cuyo objeto es la moral es de verdad el signo de un renacimiento ético o si no es más bien el de una angustia profunda. Si todas esas obras y todos esos comités de ética se constituyen es para aportar una respuesta a un problema. Ahora bien solo un problema fundamental puede engendrar tantas respuestas. O más bien la proliferación de las respuestas muestra que el problema permanece intacto.

La formidable inflación del campo ético es quizá la marca siniestra de su crepúsculo.
Debemos recordar estas palabras de Hölderlin: Donde crece el peligro crece también lo que salva3. Si las obras de ética se acumulan como aquello que salva al ser humano del desamparo moral esto implica que el peligro mismo «crece», que ese desamparo se hincha desmesuradamente.

Pero entonces ¿cuál puede ser la causa del desamparo posmoderno?

¿De dónde nace una angustia semejante?

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1. Le fondement de la morale, Cerf, Paris, 1991, p. 11
2. Qu’est-ce que l’éthique ? Armand Colin, Paris, 1997, Introduction, p.5
3. Wo aber Gefähr ist, wächst/ Das Rettende auch (Patmos -Au landgrave de Hombourg, 1803-1806).