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Propuesta para una nueva axiología


Libro I / La confusión entre la moral y la axiología


I / La necesaria distinción entre moral y axiología


La axiología, es decir, la disciplina (logos) cuyo objeto es el estudio de los valores (axio), debe distinguirse con cuidado de la moral para mostrarse por lo que realmente es.

Se oye con frecuencia que el problema de los valores es un problema moral cuya resolución incumbiría a la moral. Quienes distinguen moral y ética —la primera con el fin de determinar cuáles son nuestros deberes, la segunda cómo alcanzar la sabiduría o la felicidad— atribuyen a veces también a la ética el estudio de los valores.
En realidad el estudio de los valores no nos parece incumbir ni a la moral ni a la ética porque buscar si hay algo que tenga un valor real probablemente no tiene nada que ver con preguntarnos si tenemos deberes y cuáles son o con preguntarnos cómo llegar a ser sabios o felices.

Se cree sin duda que los valores atañen a la moral porque se habla casi siempre de valores morales. Pero no hay solo valores morales. Por ejemplo, cuando un crítico denuncia tal o cual película como carente de valor, ¿está afirmando que la película no nos mejora moralmente? Desde luego que no. Cuando un esteta elogia el valor del trabajo realizado por un perfumista, ¿está afirmando que el perfume en cuestión es moral? Del mismo modo podemos exclamar ante este pastel, lo cual equivale a concederle un gran valor, sin pretender que cumplimos nuestro deber al degustarlo.

Los valores morales son al parecer solo una pequeña parte de los valores existentes y la mejor prueba de que «valor» y «moral» no son sinónimos es que cabe preguntarse si la moral tiene un valor real, como hace el inmoralista o incluso el moralista auténtico.
Si ambos términos fueran sinónimos la pregunta no se plantearía: decir «la moral tiene valor» sería lo mismo que decir «un coche es un automóvil».
Pero el hecho de que la cuestión «¿tiene valor la moral?» siga siendo una «pregunta abierta» muestra que el valor es algo distinto de la moral y que la atribución de una a la otra es un problema: el problema de los valores que por ello no es un problema moral sino un problema axiológico.

Dicho de otro modo: existe otra disciplina distinta de la moral porque tiene un objeto realmente distinto: la axiología.

La axiología se ocupa del valor de cualquier cosa X y el valor de la moral no es sino un problema entre otros para esta disciplina, un caso particular. Debe determinar también el valor de la música, de tal música, del arte, de la verdad, de la sabiduría, de la locura, de la materia, del espíritu, del espacio, del tiempo, del ser, de la nada, etc.
En realidad antes de esa indagación debe preguntarse primero si el concepto de valor tiene sentido y cuál puede ser. Si logra encontrarle algún sentido podrá entonces plantear el problema de los valores en su formulación auténtica, es decir, comprender el propio problema que intenta plantear. Entonces quizá podamos resolverlo si llegamos a comprender el problema de los valores en sí mismo.

De hecho podría ocurrir que el problema de los valores se haya planteado mal, es decir, que nunca se haya planteado. Como observa Aristóteles: hay que plantear bien los problemas de antemano porque apenas es posible deshacer un nudo si se ignora cómo fue anudado1. En tal caso no sabemos ni siquiera qué buscamos y «se procede más o menos como quienes caminan sin saber adónde van» .
Ahora bien, el hecho de que axiología y moral se hayan confundido así hizo que el problema de los valores se planteara en términos morales, es decir, que se usaran conceptos morales para formular el problema de los valores (en lugar de usar conceptos axiológicos).
¿Cuáles? Eso es lo que nos proponemos examinar ahora.

1. Metafísica, B, 1