2/ El concepto de fin
Aristóteles participa de la ambigüedad platónica porque también él plantea la cuestión de los valores con el término «agathon» (bien). Así, en la apertura de la Ética a Nicómaco, cuando dice: Todo arte y toda indagación […] tienden hacia algún bien
1, no se sabe si quiere decir: todo arte tiende a lo moral, o a lo ventajoso, o a algo que tiene valor en sí, o a la felicidad.
Sin embargo, Aristóteles intenta invertir la ambigüedad del «agathon» definiéndolo mediante el concepto de finalidad. En la cita anterior conviene atender no tanto al término «bien» como al que lo precede: «tender» (hacia el bien).
La axiología aristotélica está en efecto enteramente fundada en el concepto de «fin», pues con él Aristóteles define el bien: Todo arte y toda indagación, así como toda acción y toda deliberación reflexiva, tienden hacia algún bien. Por eso se ha definido con pleno acierto el bien como aquello hacia lo que se tiende en todas las circunstancias
2.
Nos toca pensar la profunda reconfiguración de la axiología que impone pensarla por el concepto de fin. Es cierto que Platón ya había propuesto esta idea: El fin de todos nuestros actos es el bien
y es en vista del bien como hacemos todo lo demás
3. Pero no era más que un rasgo entre otros del bien, mientras que Aristóteles lo convierte en su predicado esencial: la finalidad es con lo que Aristóteles cree resolver el problema de los valores. En efecto, el problema axiológico puede reformularse como el problema de determinar cuál es la verdadera jerarquía entre los seres, aunque sea para concluir que no existe jerarquía. Pues la finalidad permite por sí sola trazar una jerarquía.
En primer lugar conviene notar que hay varios fines: Dado que hay actos, artes y ciencias múltiples, la salud es el fin de la medicina, el barco el fin de la construcción naval, la victoria el fin de la estrategia…
4.
En segundo lugar se advierte que esos fines se implican unos a otros por relaciones jerárquicas: Todas las ciencias particulares están subordinadas a una ciencia rectora; por ejemplo a la ciencia de la equitación están subordinadas la fabricación de frenos […] y estas artes a su vez dependen de la ciencia militar. Así los fines de todas las ciencias arquitectónicas son más importantes que los de las ciencias subordinadas. En función de los primeros se persiguen los segundos
5.
Los fines se articulan por sí mismos en una jerarquía. Pero sobre todo plantean por sí mismos la necesidad de una cumbre de esa jerarquía, de un término para la cadena de fines, es decir de un fin supremo: pues [si no] nos perderíamos en lo infinito y nuestras tendencias se vaciarían de contenido
6.
Ahora bien, esa jerarquía de los fines parece coincidir con la jerarquía de los seres: hallar el fin supremo es hallar el bien supremo: Es evidente que ese fin último puede ser el bien e incluso el bien supremo
7.
Debemos preguntarnos ahora si esta investigación axiológica llevada a cabo mediante el concepto de «fin» permite plantear el problema de los valores sin traicionarlo.
1. Ética nicomáquea, I, 1
2. Ibid.
3. Cf par exemple Gorgias, 499 e ; Fedón, 97c, El banquete, 205a, República, 357a
4. Ética nicomáquea, I, 1
5. Ibid.
6. Ibid., I, 2
7. Ibid.