Un sitio sobre ética y filosofía de los valores

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Así pues, a lo largo de este segundo libro hemos examinado varios aspectos no esenciales de la axiología: la inserción de un proyecto semejante en nuestra época, la reconfiguración del saber que se seguiría de él, su carácter práctico o teórico, etc.
Estos rasgos son no esenciales porque se puede imaginar que el contenido de la axiología se desarrollara sin que se hubieran sacado a la luz.
El rasgo esencial de una disciplina es probablemente su método. Como sostenía Descartes, es mejor no buscar la verdad que buscarla sin método1. En efecto, todos los resultados a los que pueda conducir una disciplina, así como los procedimientos que vamos a poner en práctica para alcanzarlos, derivan y se desprenden del método utilizado.
Es a la elaboración de este método y al esbozo de los resultados a los que podría conducirnos a lo que quisiéramos dedicar ahora nuestro tercer momento de reflexión.


Libro III/ Propuesta de un método para la axiología


I/ ¿Dónde buscar el valor de las cosas?


A/ ¿En el objeto?


Cuando se busca el valor de las cosas, el reflejo más natural es probablemente buscarlo en las cosas mismas. A este reflejo lo llamaremos objetivismo axiológico. Valor escudriñado en la cosa misma, en su núcleo, interrogado de diversas maneras, por varios métodos; será estudiando el mundo mismo como descubriremos su valor.

El fracaso de esta actitud nos parece evidente si se admite que, de hecho, los valores siguen sin estar fundados. Ya hemos examinado algunos de los métodos latentes, no tematizados de forma explícita, que el objetivismo ha podido utilizar: el método cualitativo, hedonista… pero aún nos queda por interrogar los dos métodos que el objetivismo ha privilegiado y conceptualizado como tales: el intuicionismo y los proyectos de una axiología formal.


1/ El intuicionismo axiológico


1/ Presentación del intuicionismo de los valores


Quizás sea impropio calificar el intuicionismo de «método». Un método se caracteriza en efecto como un conjunto de procedimientos, de «artimañas» que se ponen en práctica para alcanzar una verdad que no se consigue apresar de manera inmediata. Un método presenta las reglas mediante cuya mediación se alcanza un fin. Pues bien, lo que sostiene el intuicionismo axiológico es precisamente que no hace falta recurrir a la mediación de tal o cual regla para captar el valor de una cosa sino que este se nos da de manera inmediata.

Por otra parte, un método se presenta como un conjunto de reglas para llegar a la solución de un problema. Para el intuicionismo en cambio el problema de los valores no se plantea. Con ello no queremos decir que para él la solución del problema de los valores sea evidente sino algo más radical: no hay problema de los valores. El valor de tal o cual cosa se nos da inmediatamente sin que siquiera tengamos que interrogarlo. Todo el mundo sabe muy bien qué tiene valor y qué no lo tiene porque una facultad en nosotros, la intuición, nos lo revela de inmediato.

Quienes se plantean el problema de los valores aparecen entonces como esos filósofos de los que habla Berkeley en sus Principios del conocimiento humano que lo cubren todo con una nube de polvo de tanto levantarlo todo y luego se quejan de que ya no ven nada. En otras palabras, la reflexión filosófica no ha llevado al ser humano a descubrir un problema, el problema de los valores, sino a crear de la nada un problema artificial allí donde no hay más que soluciones o más bien, puesto que una solución supone un problema previo, hechos.


1. Reglas para la dirección de la mente, IV