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Aparte de ese «tono de gran señor» que el intuicionista puede adoptar (para retomar una expresión kantiana que designa el realismo jacobiano, el cual afirma la evidencia de una intuición del mundo como cosa en sí), esta doctrina puede apoyarse en un argumento interesante, formulado originalmente por el intuicionismo moral:
1/ ningún enunciado moral puede derivarse de enunciados puramente no morales
2/ de ahí que, para que un enunciado moral pueda derivarse de otras afirmaciones, estas deban incluir enunciados morales
3/ de ahí que, para que una creencia moral esté justificada inferencialmente, su justificación deba invocar otras creencias morales
4/ pero, so pena de regresión infinita o de circularidad, el proceso de justificación inferencial debe tener un término
5/ de donde se sigue que debe de haber algunas creencias morales evidentes por sí mismas1

Esto podría trasladarse al campo axiológico de la manera siguiente:
1/ un juicio de valor solo puede justificarse a partir de otro juicio de valor (o de una creencia axiológica)
2/ pero, so pena de regresión infinita o de circularidad, el proceso de justificación inferencial debe tener un término
3/ de donde se sigue que debe de haber algunas creencias axiológicas evidentes por sí mismas.

Se advierte así que el intuicionismo axiológico presenta, como doctrina, un rostro seductor. En primer lugar, hace desaparecer un problema en cuanto tal, lo que libera al espíritu humano de una carga que se sentía incapaz de sobrellevar. En segundo lugar, esta doctrina confiere a cada uno el extraordinario poder de saber qué tiene valor y qué no lo tiene, una facultad de discernimiento al menos tan estimable como la de poder prever el tiempo que hará mañana.
Precisemos que tomamos «intuicionismo axiológico» en un sentido muy amplio, que incluye no solo las doctrinas que sostienen la existencia en nosotros de una facultad —la intuición— que capta inmediatamente los valores, sino también las teorías de los valores que se fundan simplemente en la evidencia, es decir, en un juicio de valor reconocido como evidente. Esto nos llevará a calificar de intuicionistas a pensadores que nunca se han presentado como tales.

Procede entonces preguntar al intuicionista qué le revela su intuición acerca del valor de las cosas, es decir: qué tiene valor, o también: cuál es la jerarquía universal.


1. Dictionnaire d’éthique et de philosophie morale, article « Réalisme moral »