2. Las jerarquías descubiertas por el intuicionismo
He aquí algunas jerarquías que se han presentado como intuitivamente ciertas o al menos evidentes.
Ya Anselmo de Canterbury sostenía que es algo que salta a la vista que el caballo es por su naturaleza mejor que la madera y el hombre más excelente que el caballo
1.
Mucho más tarde, Hans Jonas vuelve a encontrar una intuición de este tipo al sostener que un ser animado por la búsqueda de un fin es evidentemente superior a aquel que no lo tiene: En la capacidad de tener fines podemos ver un bien en sí, es intuitivamente cierto que es infinitamente superior a toda ausencia de fin
2. En el nivel más bajo de la jerarquía se encuentra por tanto el ser inorgánico de la materia muerta.
H. Sidgwick afirma por su parte en Los métodos de la ética que el utilitarismo exige al menos una intuición: Obtengo el principio evidente de que el bien particular de cualquiera no tiene, desde el punto de vista del Universo, más importancia que el bien de otro… y es evidente para mí que, en cuanto ser racional, estoy destinado –en la medida en que mis esfuerzos me permitan alcanzarlo– a tender al bien en general y no a tal parte particular del bien
.
John Finnis supone en Ley natural y derechos naturales que se encuentra entre los estratos sociales más diversos una serie de siete «valores fundamentales» que serían reconocidos como evidentes por todos: el arte, la ciencia, la religión, la vida humana, la sociabilidad y la amistad, el juego, la razón práctica.
M. Scheler es mucho más prudente cuando se trata de describir la jerarquía de valores que la intuición –o más bien la «preferencia»– le revela. Empieza evocando la expectativa del lector, entusiasmado por su concepto de «preferencia»: En realidad, lo que con razón se puede exigir de una ética es que establezca sólidamente el orden de los valores según sean superiores o inferiores, orden fundado en la esencia misma de esos valores
3. Pero Scheler afirma curiosamente que no puede ser aquí nuestra tarea
4.
En cambio, acepta definir los modos según los cuales se pueden jerarquizar a priori los valores
5. Así, las relaciones jerárquicas aprióricas entre las modalidades axiológicas
6 serían con toda evidencia (de lo inferior a lo superior):
1/ los valores de lo agradable/desagradable
2/ los valores de la sensibilidad vital (bienestar, prosperidad/malestar)
3/ los valores espirituales: bello/feo, justo/injusto, verdadero/falso
4/ y, por último, los valores sagrados/profanos.
Estas últimas representarían las modalidades axiológicas últimas, es decir, si entendemos bien esta expresión oscura: algo sagrado tendría un valor superior a algo agradable.
Pero ¿qué tiene que responder el intuicionismo a quien niega tal jerarquía o el valor de aquello que, sin embargo, se presenta como dotado de un valor evidente?
No puede responder sino apelando a la mala fe o a la anormalidad (la perversión) de quien niega la evidencia. Así, Brentano admite sin reservas la idea de Aristóteles según la cual todo hombre se complace en el saber
7. ¿Qué responder a quien niega, sin embargo, que el saber tenga un valor?
Escuchemos a Brentano: Hay un placer superior. [Tomemos el ejemplo de Aristóteles]: todos los hombres aspiran por naturaleza al saber. […] En nuestra especie este placer es general, pero si existiera otra especie que, al contrario que nosotros, amara el error y odiara la comprensión, no diríamos que se trata de una cuestión de gusto. Diríamos que tal amor y tal odio están fundamentalmente pervertidos, que esa especie odia lo que es indudablemente bueno y ama lo que, sin lugar a dudas, es malo en sí. […]. [Otro ejemplo]: preferimos la alegría a la tristeza. Si hubiera seres cuya preferencia fuera la inversa, calificaríamos con razón de perversa su actitud
8.
El intuicionista, como se ve, no concede jamás una oportunidad a las doctrinas axiológicas que su evidencia no reconoce. Es pura certeza y ha alcanzado de entrada el saber. Ha encontrado la solución antes incluso de que haya podido constituirse algo así como un problema de los valores. No es que el inmoralista o el nihilista no deban ser refutados, es que ni siquiera merecen ser escuchados.
Sin embargo, se observa que algunos pensadores se han alzado contra el intuicionismo axiológico. Quizá sea ahora pertinente exponer sus contraargumentos.
1. Monologion, ch.4
2. El principio de responsabilidad, PV 154
3. Le formalisme en éthique et l’éthique matériale des valeurs, 1ère partie, II, B, 4
4. Ibid.
5. Ibid., II, B, 5
6. Ibid.
7. Metafísica, I, 1
8. El origen del conocimiento moral