Un sitio sobre ética y filosofía de los valores

bandera de Francia

b) La reaparición del concepto de valor

1) la confusión bien/valor

Sin embargo si se lee atentamente el propio texto de las Principia Ethica se advierte que hay un concepto que Moore no deja de sustituir por «bien» como absolutamente equivalente, el de valor.
Se ve ante todo en el prólogo de la obra: He intentado mostrar exactamente qué preguntamos acerca de una cosa cuando la cuestión es saber si tiene el deber de existir por sí misma si es buena en sí o si tiene un valor intrínseco1.

Moore identifica aquí dos conceptos: «bien en sí» y «valor intrínseco». Se advierte que no se toma la molestia de justificarlo. Esto es crucial: ¿por qué Moore, tan atento a justificar cada una de sus ideas, que examina con escrúpulo el sentido de las palabras que emplea, lo que se traduce en distinciones incesantes y a veces laboriosas, realiza esta identificación sin una sola línea de explicación ni aquí ni en los otros pasajes que vamos a examinar?

La única razón plausible nos parece la siguiente (se descompone en dos momentos):

Ante todo esta identidad bien/valor no es una identidad sintética porque toda identidad sintética exige una justificación. Si establezco un vínculo entre dos conceptos distintos como «enano» y «rico» debo mostrar de dónde procede ese vínculo que surge de modo sorprendente en el corazón mismo de la separación. Pero si se trata de una identidad analítica, puramente tautológica, si sustituyo una palabra por un sinónimo, la operación puede hacerse de inmediato, con negligencia, con displicencia.

Por otra parte si Moore puede permitirse una sustitución tan rápida es porque debe aparecerle como evidente. ¿De dónde viene esa evidencia?

Se nos ofrecen dos soluciones que pueden aceptarse a la vez.

Puede ser en primer lugar que esa identidad sea admitida por el sentido común y vehiculada por el lenguaje inglés corriente. Es decir que el sentido común inglés de comienzos del siglo XX usa «bien» y «valor», «good» y «value», uno por el otro. Moore se deja llevar por esa tradición inglesa anclada en el lenguaje común.
Él mismo declara su interés por ese lenguaje nacido de la doxa pues se cuida de precisar que usará la palabra «bien» en el sentido en que se usa ordinariamente: Lo único que me ocupa es ese objeto o esa idea que la palabra [Good] según creo con razón o sin ella sirve habitualmente para representar. Lo que quiero descubrir es la naturaleza de ese objeto o de esa idea2.

Esto también puede explicarse por la idea de que la filosofía moral en su conjunto ha operado a lo largo de su historia tal identificación al pretender pensar los valores a partir del concepto de «bien». El problema de los valores se convierte entonces desde su mismo surgimiento en la cuestión del «bien supremo» del «summum bonum» del «ariston agathon».

1. Ibid., p. 48
2. Ibid., p. 2