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3/ La imposibilidad de fundar la moral


La cuestión de la fundación de la moral plantea antes que la de su resolución la de su significado. Para saber si es posible fundar la moral hay que preguntarse qué puede querer decir «fundar la moral». Tal vez advirtamos entonces que los autores que buscaron tal fundación compartían en apariencia una misma investigación pero en realidad se planteaban sin advertirlo preguntas muy distintas. Quizá incluso nos demos cuenta de que las cuestiones que planteaban no guardaban relación alguna con lo que significa auténticamente tal pregunta.

El fracaso de todo proyecto de fundación moral se explicaría entonces no porque nunca se haya logrado hallar una respuesta sino porque nunca se ha logrado plantear la propia pregunta.

Así pues es en este fenómeno donde Moore ve el origen de tantos desacuerdos en moral: Me parece que en el ámbito de la ética como en todos los demás estudios filosóficos las dificultades y los desacuerdos de los que la historia está llena se deben principalmente a una causa muy simple: a saber el intento de responder a preguntas sin descubrir antes cuál es exactamente la pregunta a la que se desea responder.

Observa que los filósofos intentan constantemente demostrar que “sí” y “no” responderán a preguntas para las que ninguna de esas dos respuestas es correcta porque lo que se presenta a su mente no es una sola pregunta sino varias y la respuesta a algunas es “no” y a otras “sí”1.
Busquemos pues qué podría significar una pregunta así antes de intentar responderla.


1/ Que no se trata de buscar qué es nuestro deber


El sentido común nos lleva a pensar que fundar tal o cual regla moral es mostrar que es un deber. Para probar que no hay que matar habría que establecer que es un deber para todo ser racional no matar a otro. Por lo tanto la cuestión de la fundación debe formularse recurriendo al término deber. Habríamos fundado la moral cuando hubiéramos probado que todos los preceptos que componen su contenido supuesto son deberes a los que se debe obedecer incondicionalmente. Así pues por el concepto de deber planteamos la cuestión del fundamento de la moral y le damos respuesta. Podemos sintetizar este proceder en la máxima: «la moral está fundada porque hay que ser moral», o también: «sé moral porque hay que ser moral».

Podríamos llamar «ética del deber» a esta concepción de la moral.

No intentaremos aquí determinar si las éticas del deber así definidas se refieren con legitimidad al autor que viene naturalmente a la mente, Kant, pues probablemente no pretendía construir una ética de este tipo. No obstante podemos examinar cuál puede ser el valor de una ética del deber así definida.

Las éticas del deber se basan en el proyecto de fundar la moral únicamente en el concepto de deber sin apelar en ningún momento al concepto de valor. Pues eso es precisamente lo que nos parece imposible ya que el ser inmoral el que se pretende refutar ¿no es acaso quien afirma «lo que tiene valor es violar nuestros deberes»? La ética del deber intenta probar que el concepto de deber tiene sentido. Pero puede imaginarse un tipo de mal que afirmaría que «el deber es en efecto un concepto dotado de sentido pero no tiene ningún valor».


1. Moore, Principia Ethica, Préface à la 1ère édition